lunes, 2 de agosto de 2010

Venderlo

Hay veces que me dan ganas de vender mi cuerpo y poco a poco dejar de ser dueño de mi anatomía, ganar todo el dinero que yo quiera y vivir en al alcohol, tener la lengua dormida, sentir la pesadez en mi cara, intentar mover mis brazos para poder alcanzarte, pero no poder porque ya estás demasiado lejos.

Es sábado por la noche y voy solo, enciendo un cigarro y camino tambaleándome, seguro es por las siete cervezas y las dos margaritas que me tomé. La ciudad está muy tranquila, si me concentro puedo escuchar el latido de mi corazón y el rechinar de mi chamarra de piel.

Faltan dos calles para llegar a mi casa, busco en la bolsa de mi pantalón y encuentro las llaves para abrir la puerta, no hay nadie en casa, parece que ella no volverá. Suelto mi chamarra y sacudo mi cabello, me veo frente al espejo y hago una revisión de rutina, en realidad me gusta revisar mi cara para ver si han cambiado mis facciones.

Prendo el radio, me siento en el sillón de pana roja que me regalo mi papá cuando cumplí los 24. Destapo una cerveza, jalo el cenicero de la mesa de centro y prendo el sexto cigarro de la noche, me concentro en mi pasado, en lo bonito que fue y que daría todo por volver con ella, se me salen unas cuantas lágrimas que se secan antes de llegar a mis labios.

Cada cerveza que tomo me hace sentir más nostálgico, tal vez ya esté ebrio, tal vez te necesite a mi lado, tal vez necesito abrazarte y decirte cuanto te quiero y lo tonto que fui. Doy un trago más y mis labios se mojan, como cuando nos besábamos, escucho a The verve, pare que suena She Is a Superstar, pero no. Me esfuerzo para poder descifrar la canción y por fin me doy cuenta de que es On your Own. Solo tú sabes lo que esa canción significa para mí y lo mucho que me recuerda a ti.



Andres

No hay comentarios:

Publicar un comentario