lunes, 8 de agosto de 2011

Aquel lugar...

Aunque lo evité por mucho tiempo, el destino ha vuelto a poner en mi camino aquel lugar.
Aquel lugar donde alguna vez, hace varios años, fracturamos para siempre un novato amor.
Aquel lugar donde rompí tu confianza y tu mi corazón.
Aquel lugar donde derramaste lagrimas. Lagrimas que aun gotean en mi mente pues esa escena fue tan cruel como quitarle su madre a un bebé.
De verdad me duele recordarlo. Sin embargo, ese trayecto también trae el de recuerdo de tu desprecio, de tu coraje y de tus engaños.
En ese recorrido puedo ver todos y cada uno de los lugares en los cuales me hiciste sentir incapaz de merecerte, donde podías humillarme y después irte sonriendo hacia las aguas del sur.

No debiste hacerlo pero lo hiciste.
No debí caer, debí huir y pensar en mi antes que en ti pero no lo hice.

No debo excusarte con otros momentos lindos que pudimos vivir. La herida que tu daga furiosa dejo en mi, ahí esta y su cicatriz estará aquí por siempre.

Fue un sangrado constante por varios años hasta que se limitó justo cuando asimilé que mis lagrimas no son menos que las tuyas...




Nacho