Te perdí. Te perdí como un niño pierde un juguete, como se pierden las llaves, como se pierde cualquier cosa. Sin darse cuenta de repente ya no está ahí. Así pasó, sin darme cuenta te perdí, dejaste de existir dentro de mi pequeño mundo, desapareciste sin dejar huella, y por más que te busqué en cada rincón, ya no estabas ahí. Sí, es cierto, tenía tu recuerdo dentro de mis pensamientos confusos, pero no estabas ya íntegramente.
Te perdí mientras me aburría en las tardes en mi casa, cuando caminaba sola por las calles, cuando los mensajes dejaron de tener respuesta. Te perdí cuando me canse de estar para alguien ausente y comprendí que no quería forzarte a que me quisieras.
En realidad te perdí desde mucho antes, cuando dejaste de sentirlo, cuando estabas confundido, cuando me dijiste que era mejor que estuvieras solo, cuando como otras veces exclamaste tristemente que no me querías lastimar.
Te perdí porque probablemente necesitaba hacerlo, porque fui descuidada como siempre lo he sido con todo. Te perdí porque soy desordenada, porque nunca sé donde dejo las cosas. Te perdí porque quisiste que así lo hiciera, aunque a veces pienso que quiero encontrarte de nuevo...
Hay veces que me dan ganas de vender mi cuerpo y poco a poco dejar de ser dueño de mi anatomía, ganar todo el dinero que yo quiera y vivir en al alcohol, tener la lengua dormida, sentir la pesadez en mi cara, intentar mover mis brazos para poder alcanzarte, pero no poder porque ya estás demasiado lejos.
Es sábado por la noche y voy solo, enciendo un cigarro y camino tambaleándome, seguro es por las siete cervezas y las dos margaritas que me tomé. La ciudad está muy tranquila, si me concentro puedo escuchar el latido de mi corazón y el rechinar de mi chamarra de piel.
Faltan dos calles para llegar a mi casa, busco en la bolsa de mi pantalón y encuentro las llaves para abrir la puerta, no hay nadie en casa, parece que ella no volverá. Suelto mi chamarra y sacudo mi cabello, me veo frente al espejo y hago una revisión de rutina, en realidad me gusta revisar mi cara para ver si han cambiado mis facciones.
Prendo el radio, me siento en el sillón de pana roja que me regalo mi papá cuando cumplí los 24. Destapo una cerveza, jalo el cenicero de la mesa de centro y prendo el sexto cigarro de la noche, me concentro en mi pasado, en lo bonito que fue y que daría todo por volver con ella, se me salen unas cuantas lágrimas que se secan antes de llegar a mis labios.
Cada cerveza que tomo me hace sentir más nostálgico, tal vez ya esté ebrio, tal vez te necesite a mi lado, tal vez necesito abrazarte y decirte cuanto te quiero y lo tonto que fui. Doy un trago más y mis labios se mojan, como cuando nos besábamos, escucho a The verve, pare que suena She Isa Superstar, pero no. Me esfuerzo para poder descifrar la canción y por fin me doy cuenta de que es On your Own. Solo tú sabes lo que esa canción significa para mí y lo mucho que me recuerda a ti.
Hoy soñé contigo, como cuando soñábamos juntos después de cantar esa triste canción que nos gustaba a ti y a mí…
Recuerdo cómo la cantábamos, tú cabeza en mi pecho, tu largo pelo lacio sobre tu rostro pero sus puntas cosquilleaban mis tetillas…
Siempre la cantábamos después de hacer el amor, cuando estabas agitada, cuando tu corazón latía a mil por minuto, cuando el sudor en tu piel te hacía brillar más que a las estrellas por la noche…
Por qué una canción triste..?? Por qué cuando tu y yo estábamos tan extasiados…?? Por qué sueño contigo cuando fui yo quien dijo: Lo siento, esto debe terminar…??
Quizá porque fuiste un momento grato en mi vida y cuando se está solo…se añoran los lindos tiempos. Aunque no seas la mas grande historia de amor de la vida...
Lo único que vemos de las estrellas son sus viejas fotografías… como las que ahora tenemos.
Es abril del 2009 y estoy enamorado, su nombre es Alejandra, ella es estudiante como yo.
Tengo 23 años, nos presentó un amigo de la Universidad, Diego.
El 14 de abril nos quedamos solos, comimos y le dije todo lo que sentía por ella
El 17 del mismo mes vimos a Bloc Party, esa noche nos besamos como si el mundo estuviera a punto de desaparecer.
El tercer cigarrillo del insomnio se quema en mi boca sentado en la cama; una o dos veces había pasado la mano por tus cartas para volverlas a leer.
Era la madrugada del lunes, dejé pasar la tarde y la noche del domingo, leyendo, escuchando discos, levantándome para prepararme café y nunca pude dejar de pensar en ti.
Decidí salir el viernes, no tenía un lugar preciso para llegar, vestí unos jeans de mezclilla, una playera blanca y un suéter gris.
La lluvia seguía cayendo, saqué un cigarro, lo lleve inmediatamente a mis labios, traía los audífonos puestos y la única canción que escuché en todo el recorrido a mi destino incierto fue, una canción que disfrutamos hace tiempo… This Modern Love de, Bloc Party.
Después de mucho hablarlo, después de largas horas en las que yo lloraba y tú, impotentemente solo veías como no podía parar, dijimos esa primera y única sentencia fatal que nos enfrascó en el peor de los futuros.
Fue cuando, después de un “pase lo que pase” mencionamos ese ya gastado “estaremos bien” y firmamos (sin que estuviera del todo consciente de ello) el contrato que me hizo reingresar a las filas del club.
Es fácil decirlo. Lo sé, sé que puedo estar bien (algún día), sé que pronto tú estarás mejor que yo, pero no es todo. Al final del día siempre espero que en algún momento, dentro del complicado discurso que manejas, más allá de tus palabras (es decir con tus acciones), puedas encontrar el punto en el que estaremos bien sea igual, o al menos parecido a un estaremos juntos.
Hero, sin ser necesariamente la canción más triste me pone tan sentimental cuando de ti se trata.
Ahí estaba ella, con un look muy fresco a pesar del intenso calor que hacía, la recorrí con la mirada pues era la primera vez que la veía. Ya la conocía pero de una manera indirecta es decir, por Facebook.
Caminamos por la calle, el aire le movía el cabello, no hablamos hasta llegar al lugar que me había hecho invitarla a salir, por fin dimos con el recinto, no era complicado de llegar pero… cuando no hay comunicación el tiempo se hace muy largo, aunque sabemos que todos los minutos tienen 60 segundos y que el tiempo avanza uniformemente, no puede ir más rápido o más despacio.
Estábamos los dos en un lugar rodeado de mucha gente que no conocemos esperando que salga a tocar una banda de rock, empezamos a platicar fuimos por un par de tragos para que todo fluyera más fácil y ahí estábamos dos desconocidos empezando algo que tal vez tenga un futuro o que ese principio llegue a un final la misma noche.
Ese concierto fue el pretexto perfecto para estar con ella, para tocarla, para olerla y disfrutar la música que tanto me gusta estando a su lado, porque no sé si les pase que te puedes imaginar escenarios perfectos escuchando Walk in the park, junto a esa persona.
Han pasado casi tres semanas de que Beach House tocó en el Lunario, 20 días de que te conocí. Es curioso que esa noche no la recuerde con su música, sino con Dry and Rain, de The Beta Band. Acá les dejo el video para que la escuchen. Así pasa cuando se es del club
Hay salidas falsas así como reingresos..no lo olviden.
Hace algunos años y posterior a un largo distanciamiento le comentaba vía MSN messenger a uno de mis amigos de la prepa con fines de actualización acerca de mi historia de amor y él de la suya. Ambos coincidimos en que anduvimos con una chica que en su momento (y quizá aún) fue la persona más importante y preciosa que haya estado en nuestras vidas y que por ella dimos todo, hasta de más comparándolo con lo que recibimos a cambio ya que a fin de cuentas fuimos expulsados y rápidamente cambiados por otro sin importar nuestro cariño o los detalles que les hicimos con el corazón en las manos. No es un criterio de Club pero la mayoría de los miembros del Club somos detallistas. Tan detallistas que rayamos en el término de artistas o artesanos. En esa plática se definió que quien tenía más antigüedad en el Club se le llamaría “Presidente del Club”. Tuve el honor de conocerlo algún día en Ciudad Universitaria, UNAM cuando visité a mi amigo pues el presidente es un compañero de él en la facultad. Ese día nació oficialmente “El Club” que es la abreviación de “El Club de los pendejos”. Sí, los pendejos que no nos dimos y aun no nos damos cuenta que no somos valorados, que no somos nada ni nadie para la persona que amamos por la que dimos, damos y daríamos la vida entera. A pesar de saberlo, seguemos ahí expuestos a las humillaciones, las burlas, las patadas en el trasero y demás actos propios de la falta de dignidad aunque ya hayan pasado años de la relación y se esté en caminos diferentes. Ahí radica la pendejez en el Club.
Para poderse considerar dentro del club hay ciertos criterios de ingreso que se basan en actitudes y en el tipo de relación sostenida con dicha persona a quien desde este momento se le define como: “Aquella” o “Aquel” según sea el caso. De entrada, para considerarse que se está en el club se debió haber iniciado una relación formal de noviazgo. Sin embargo, hay una excepción muy clara que sería en esas personas que llevan una relación de “Algo más que amistad”. En realidad, son esos tipos que se asumen como más que amigos de su “Aquella” tanto que cree ser el novio pero solo lo sabe él porque para ella, él es “Solo un amigo”. Científicamente podemos definir estas situaciones como relaciones patológicas amor-odio pues otra de las características es que se aman un día el otro se odian, terminan y regresan, se quieren y se maltratan pero se necesitan o creen necesitarse hasta que “Aquella” te destituye y te evoluciona a un nuevo modelo, un nuevo prospecto a moldear.
¿Cómo puedes identificar a alguien del Club? Es sencillo, generalmente no los buscas porque ellos llegan a ti y por todos los medios posibles quieren hacerte saber que están en una relación de Club. No lo niegues, has visto alguno o quizá eres o lo fuiste. Cuando platicas con ellos desvían los temas hacia “su relación” te la pintan hermosa pero también se quejan lo cual puede ser en la misma conversación o en la siguientes ocasiones. Sí, también es ese que pone en sus nicks de messenger cosas como “El amor es lo más precioso del mundo” y al día siguiente “El amor es una mierda”; o “Dile al amor que no es grato en mi vida, dale mi despedida cuéntale las razones”. Esto último lo acabo de copiar del messenger de uno de mis contactos. Lo ven, no es muy difícil ubicarlos. ¿Recuerdan a Florencia? Sí, esa chica que buscaba a un tipo que conoció en la pista del hielo del zócalo y que salió en varias ocasiones en programas de TV Azteca. Ella cumple muchos criterios del Club por ejemplo, ¿Cómo es posible que se haya enamorado de alguien que solo vio unos minutos? -Criterio de Club- o el hecho de mover cielo, mar y tierra buscándolo pero él se desapareció, quizá se asustó con las ridiculeces propias de una conducta obsesiva -Criterio de Club-. Aunque Florencia nunca fue novia de Diego (así se llamaba el tipo que le regaló la bufanda) pero su comportamiento la ingresamos al Club. También hay mujeres cabronas (la mayoría) que te mandan directo al Club por más que no lo quieras. Un ejemplo, es Summer. Sí, Summer la protagonista de la película “500 days with Summer” (en español, 500 días con ella). Esa película pertenece a la filmografía básica dentro del Club.
Así como cierto tipo de música define a cierto tipo de gente por ejemplo, punk para los skatos o algunos tipos de metal para los darketos. Hay canciones que son inspiradas en hechos propios de un miembro del Club ya saben, estar de arrastrados o no tener dignidad. Hay una canción en particular que es el himno del Club. De hecho, su nombre es “El Club” y es interpretada por un dueto originario de Barcelona, España formado por Carlos Ann y Mariona Aupi. Les dejo el video de la canción, cortesía de Youtube.
Otro tema inspirado en el Club es también de un artista español llamado Nacho Vegas con el tema “Dry Martini S.A.” el cual relata la manera en la que uno se pierde de sí mismo cuando está dentro del Club.
No solo en lengua española se han escrito canciones también hay éxitos en inglés como éste de la banda británica Blur donde su vocalista Damon Albarn relata una historia de amor finalizada con lloriqueos y deseos llenos de lástima al más puro estilo del Club. El tema se titula “No distance left to run”. Les dejo una versión en vivo.
Habrá una regla primordial dentro del blog del Club: Los que aquí escribimos no lo haremos nunca jamás con nuestro nombre real, ni el nuestro ni el de la persona en cuestión. Pudiendo utilizar otro nombre de pila y/o algún seudónimo pero nunca el nombre real. Quien guste puede refugiarse en este blog para contar su historia dentro del Club. Es importante aclarar que salir del Club es difícil, hay salidas falsas y reingresos. Aquí puedes desahogarte y darte cuenta que no estás solo, que hay gente en la misma situación igual o peor.
“Bienvenido al Club…no te sentirás mejor, pero no estarás tan solo”