Ha sido un día bastante extraño. No puedo dejar de pensar en que lo “nuestro” pudo funcionar.
Nunca pude entender tus cambios de decisión al decirme “te quiero” y al día siguiente “no soy la mejor compañía”.
Porque un día éramos los dos contra el mundo y nos mirábamos fijamente a los ojos admirando nuestra belleza.
Porque te dormías pensando en mí y te soñaba por el acto-reacción.
Porque decidí arrancarte de mis recuerdos y así poder olvidarte.
Porque mis últimas palabras son:
Te quiero.